En defensa de su voluntad y del Esequibo, el pueblo acompañó a Maduro en su juramentación

Caracas amaneció diferente, como si supiera lo que sucedería. Desde temprano se oían pasos de caminantes, acompasados con la voz del Comandante Hugo Chávez entonando el Himno del 414 Batallón Blindado Bravos de Apure, aquel Patria Querida inolvidable del 8 de diciembre de 2012.

En los altoparlantes también se escuchaba el canto combativo de Alí Primera, que se mezclaba con consignas de lucha, batalla y victoria a propósito del nuevo comienzo que iniciaría para la Patria.

De los 23 estados y el Distrito Capital procedían. Con banderas, pancartas, globos multicolores y, por supuesto, la tradicional vestimenta de color rojo, el pueblo avanzaba a paso firme con destino al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ubicado en la avenida Baralt.

Justo ahí, en el máximo juzgado se juramentó el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, para el período 2019-2025, cumpliendo así con la voluntad soberana que se expresó en las urnas el 20 de mayo de 2018, cuando conquistó la victoria con 6 millones 248.864 votos.

Antes del punto culminante, a lo largo de la arteria vial, que lucía más concurrida de lo habitual, se exhibían los logros más destacados de la Revolución Bolivariana. Como si de una exposición se tratara, las misiones educativas Robinson, Ribas y Sucre encabezaban la lista, más adelante aparecían la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) y la criptomoneda nacional, el Petro.

Aunque el sol comenzaba a calentar el asfalto, la algarabía continuó a tope. La toma de posesión, así como las elecciones presidenciales en su momento, parecía significar un acto de soberanía, de democracia, de rebeldía ante las agresiones de factores oligarcas contra la estabilidad de la Patria.

De manera implícita, el movimiento popular que inundó las calles capitalinas, manifestó su respaldo irrestricto a las acciones gubernamentales en defensa del Esequibo. En carteles que reproducían un mapa de Venezuela, se leía la inscripción “El Esequibo es nuestro”, frase que marca la lucha de Venezuela por el teriitorio en reclamación.

Con el transcurrir de las horas, el pueblo siguió llegando. Unos a paso lento, otros más apresurados, pero todos con convicción y el ¡Viva la Patria! en los labios.

Fuente: Karelis González / AVN

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